Valledupar se sumió en el dolor este miércoles. Lo que tantas veces fue escenario de música, aplausos y celebraciones se convirtió en un lugar de lágrimas y despedidas para Harold Santana y Geovanny Lobo, el guitarrista y el corista de segunda voz de la agrupación de Kbeto Zuleta, cuyas vidas se apagaron en el accidente de tránsito que conmocionó al mundo del vallenato.
En el auditorio de la Biblioteca Departamental Rafael Carrillo Lúquez, familiares, amigos, compañeros de escenario y representantes del ámbito musical se congregaron para darles el último adiós. Los abrazos intentaban aliviar una tristeza profunda, mientras los recuerdos de los dos artistas se abrían paso entre el silencio, la impotencia y el dolor de una partida inesperada.
Esta vez, el vallenato no sonó para celebrar, sino para recordar a quienes ya no podrán volver a subir a una tarima. Detrás de cada presentación, cada viaje y cada canción quedaron las historias de dos hombres que hicieron de la música parte de sus vidas y que construyeron lazos de amistad y compañerismo con quienes hoy lloran su ausencia.
- Una tragedia que golpea a toda una familia musical
El accidente dejó una herida que va más allá de las pérdidas humanas. Golpeó a las familias de los músicos, a sus compañeros de agrupación y a una comunidad artística que hoy enfrenta el dolor de despedir a dos de sus integrantes mientras mantiene la esperanza por la recuperación de los sobrevivientes.
El alcalde de Valledupar, Ernesto Orozco Durán, expresó su solidaridad con los familiares de las víctimas y señaló que la Administración Municipal mantiene el acompañamiento a los allegados de los fallecidos, a Kbeto Zuleta y a las demás personas que resultaron lesionadas.
Las expresiones de pesar reflejan la dimensión de una tragedia que sacudió al folclor y recordó el lado más vulnerable de quienes dedican su vida a llevar la música por carreteras, pueblos y ciudades: detrás de cada acorde y cada voz hay familias, sueños y seres queridos que esperan el regreso a casa.
Después del homenaje, los restos de los dos músicos serán trasladados para sus exequias. Geovanny Lobo será sepultado en Codazzi, mientras que Harold Santana recibirá sepultura en Valledupar, dos destinos unidos ahora por el recuerdo de una tragedia que enluta al vallenato.
Harold, con las cuerdas de su guitarra, y Geovanny, con su voz, formaron parte de una agrupación que compartía escenarios y recorría caminos llevando el folclor a sus seguidores. Su ausencia deja un vacío entre quienes trabajaron con ellos y quienes encontraron en su talento una razón más para celebrar la música vallenata.
Mientras continúa la preocupación por la recuperación de Kbeto Zuleta y los demás sobrevivientes del accidente, la memoria de los dos artistas permanece viva entre sus familiares, amigos y compañeros.
Valledupar los despide con el corazón roto, pero también con gratitud por lo compartido. La muerte interrumpió sus caminos, silenció sus voces y apagó el sonido de una guitarra; sin embargo, no puede borrar las historias, los afectos ni los momentos que dejaron en quienes tuvieron la oportunidad de conocerlos.
Hoy el vallenato está de luto. Harold Santana y Geovanny Lobo se marchan físicamente, pero su recuerdo seguirá sonando en la memoria de una familia musical que no los olvidará.





