Puerto Rico, México y Argentina han dado grandes artistas de talla internacional como Atahualpa Yupanqui, Carlos Gardel, Sandro, María Martha Serra Lima, Palito Ortega y muchos otros. Puerto Rico, cuna de grandes exponentes de la salsa, junto con Cuba, tierra del gran Benny Moré y Celia Cruz, ha sido protagonista de la música latinoamericana.
En épocas pasadas, el cine mexicano nos mostró figuras como Pedro Infante, Jorge Negrete y Flor Silvestre; hombres y mujeres de un talento extraordinario. Colombia también ha sido tierra de grandes artistas. Recuerdo haber entrevistado en radio a una niña de apenas doce años que, con el tiempo, se convertiría en una artista fuera de serie: Shakira.
Mi hijo Manuel Medrano, después de ganar dos premios Grammy, está haciendo una carrera impresionante, con su voz de barítono y escribiendo canciones que llegan al alma. Pero la intención de este texto es destacar a un hombre que nació en un pequeño país y que, desde que Ray Barretto le dio la oportunidad de grabar con su orquesta “Plantación Adentro”, del gran compositor puertorriqueño Tite Curet Alonso, fue tomando vuelo hasta llegar a lo más alto: Rubén Blades.
Cuando llegó a Fania, ya era abogado y un estudioso implacable de su entorno. Su inquietud intelectual lo llevó también a relacionarse con grandes figuras de la cultura, entre ellas el Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, de quien recibió elogios por su trabajo artístico.
Pedro Navaja llegó para catapultarlo. Rubén Blades se movía entre la música, los conciertos y los estudios, hasta conseguir un doctorado en la prestigiosa Universidad de Harvard.
En una ocasión contó que, cuando Héctor Lavoe dejó la orquesta de Willie Colón, lo llamaron para reemplazarlo. Su respuesta fue contundente: Héctor era irreemplazable, pero él podía formar parte de la orquesta.
Rubén Blades había escrito “El Cantante” pensando en entregársela a Héctor Lavoe, quien atravesaba una difícil situación personal. Willie Colón le sugirió que la grabaran juntos, pero Rubén insistió en que la canción había sido escrita para el «Cantante de los Cantantes».
Más adelante, Willie Colón y Rubén Blades hicieron “Siembra”, antes de tomar caminos separados. El álbum es considerado uno de los más importantes y exitosos de la historia de la salsa.
Después de participar en otros proyectos, como Los Seis del Solar, y de obras como “Maestra Vida”, Rubén Blades también se ha dedicado a asistir a foros y dictar conferencias. En una de ellas habló sobre “Amor y Control”, una canción profundamente ligada a la experiencia de su madre, quien padecía cáncer.
Estamos ante un intelectual que ha vivido muchas experiencias y que, además de músico y compositor, ha desarrollado una carrera como actor y ha participado en distintos ámbitos de la vida pública. Gran talento nos regaló Panamá a América y al mundo: Rubén Blades, un artista inmenso.

