Podríamos pensar que ser libre es no estar en un reclusorio o cárcel; pero, hay otro tipo de jaulas invisibles que nos pueden robar la vida misma, si no descubrimos los barrotes a través de las experiencias dolorosas que se repiten una y otra vez. Esos estrellones en donde la realidad de lo que vivimos son los regalos más importantes para poder despertar a la libertad.
Hay cárceles de las que muchas veces no somos conscientes por que vienen de la herencia ancestral, y generación tras generación, vamos construyendo lealtades invisibles.
Las lealtades familiares invisibles, son aquellos pactos que han vivido de manera tácita en las pautas de relación de las familias. Es así como observamos por ejemplo que en las mujeres de la familia Trujillo (tan solo para ponerle un apellido) son bellas y siempre están bien casadas; así mismo los hombres de la familia Castellón, son médicos por tradición, y aunque en rima salió, todo esto funciona sin que tengamos conciencia de ello.
Es posible que desde ahora empieces a reconocer que para algunos sentirse amado o parte de la familia, haya implicado renunciar a ser ellos mismos, porque no es bien visto que seas artista cuando los Pérez somos abogados, las mujeres de la familia Rodríguez jamás se han divorciado…podría seguir haciendo un gran listado de situaciones en las que podrías identificarte.
Aquí es cuando nos preguntamos que he dejado atrás para pertenecer a un clan familiar, en todas las familias siempre hay alguien que es el modelo perfecto a seguir y esta persona, quien aparentemente es cumplidora de las expectativas del clan familiar, de acuerdo a como se estructura la lealtad recibe el aparente amor incondicional de todos los miembros.
¿Cuándo tu deseas hacer algo que realmente y eso te hace feliz, cuales son las voces que escuchas?, ¿tu voz interior? ¿las expectativas del entorno? ¿La voz de alguien con quien te identificas? … la o las respuesta que tengas a estos interrogantes, te mostraran hacia donde se rige tu vida y si realmente puedes llamarla tuya.
Aunque para todos los seres humanos la necesidad de afecto incondicional y validación de los miembros de su familia (sobre todo la de origen) es una necesidad básica, hay precios emocionales inconscientes que se facturan en las relaciones familiares. Es frecuente escuchar en consulta o reuniones, que nada es suficiente para hacer feliz a tal persona (mamá, papá, pareja…) y aunque la mayoría de las experiencias donde se gestan estas lealtades, se vive en las relaciones de padres, hijos e incluso abuelos si conviven en el mismo espacio.
¿La pregunta es que tanto de lo que deseo para mi vida, lo hago realmente por lealtad a mí, o a mi clan familiar?, ¿lealtad a lo que demandan del contexto social? porque no quiero ser el bobo del paseo. Cuando vas a tomar una decisión, hacia donde están respondiendo tus expectativas… ¿son realmente tuyas?. Es aquí cuando nos damos cuenta de que hemos estado presos en un montón de creencias y expectativas que no nos pertenecen, pero que incorporamos como nuestras para pertenecer a una familia, ser amado por una pareja, una comunidad y recibir con ello la validación, aceptación y amor que no me doy a mí mismo o mi misma.
Empecemos a despertar sobre tomar la llave que valide tu sentir y tu ser, es la única forma en que realmente existimos, sin ser la reproducción de una copia dirigida por la experiencia inconsciente. Hagamos del tropezar con la misma piedra un aprendizaje real, en el que miremos hacia adentro y comencemos a vivir en la libertad de amarnos a nosotros mismos desde la incondicionalidad. Cuando nos amamos mejor, podemos amar mejor a todo lo que nos rodea. Te invito a que pagues la factura de la libertad, porque todos hemos pagado la factura de estar cautivos en la prisión de nuestras creencias y miedos irracionales, definitivamente valdrá la pena pagar el precio de poder ser quienes somos realmente eso es lo que llamamos felicidad.



