Muchos se ha discutido durante las últimas semanas en el sector alternativo sobre qué tipo de lista debe asumir el Pacto Histórico para afrontar las próximas elecciones legislativas. Un sector sostiene que la lista debe ser abierta porque es la única forma de que todos tengan las mismas oportunidades de ser elegidos y para que los ciudadanos puedan elegir directamente a sus representantes.
Otro sector, en cambio, dice que la lista debe ser cerrada porque es la única forma de garantizar una participación pluralista e igualitaria y porque es la mejor forma de que el apoyo popular que tiene Petro termine respaldando la lista. Incluso, se escuchan voces que ante las dificultades para llegar a un acuerdo piden que se hagan dos listas.
Sobre lo anterior, vale la pena hacer algunas reflexiones: En primer lugar, considero que tener dos o más listas sería un error político colosal. La ventaja de tener una figura política con amplio respaldo popular se perdería y el escenario de que una lista termine perjudicando a la otra es muy probable. Debe ser una sola lista, abierta o cerrada pero una sola. En segundo lugar, la decisión debe tomarse cuanto antes. La incertidumbre y el paso de los días juegan en contra de las oportunidades políticas y de las campañas tanto a Congreso como a Presidencia.
La decisión no debe pasar de hoy. Por otra parte, hay que reconocer que ninguna lista es perfecta, que cada una tiene sus ventajas y desventajas. Una lista abierta facilita el acuerdo y libera a todas las partes de la preocupación por el orden de los candidatos, pero dificulta la integración de la campaña y desaprovecha el apoyo que tiene Petro.
Sin embargo, también garantiza que todos los candidatos trabajen fuertemente en sus propias campañas pues dependería de cada uno su propia elección, pero los grandes beneficiados seremos los candidatos que electoralmente somos fuertes y que ya estamos en el legislativo.
Una lista cerrada implica una gran discusión en su conformación y un compromiso absoluto de todos los candidatos, así ocupen los primeros lugares en la lista, en comprometerse con la campaña. Además, tiene la ventaja que integra la campaña de una forma mucho más fácil y que facilita la elección de candidatos que electoralmente no son fuertes pero que simbólicamente representan mucho.
En lo personal, y siendo consciente que una lista abierta facilitaría tanto mi campaña como una posible victoria, creo que es tiempo de apostarle a una lista cerrada, igualitaria, incluyente y que sepa encontrar el equilibrio entre los líderes políticos que hoy hacen parte del Congreso y los líderes sociales que por su trabajo y liderazgo merecen obtener una curul. Es tiempo de hacer una apuesta arriesgada.



