Tras rechazar las amenazas de muerte a cerca de 12 líderes comunales del corregimiento de El Salado en El Carmen de Bolívar, el gobernador del departamento convocó para este sábado 12 de enero, un consejo de seguridad donde se tomaran acciones concretas para frenar estas amenazas.
Dumek Turbay Paz, hizo un llamado a la fuerza pública para que se incrementen los patrullajes en la zona y se garantice la presencia de los uniformados el tiempo que sea necesario. “Este sábado estaré acompañando a toda nuestra fuerza pública: Armada Nacional, Ejército y Policía Nacional, en un consejo de seguridad en el cual sentaremos la bases para establecer quiénes son los responsables de estas amenazas y que sean judicializados”.
En las últimas horas un equipo de Caracol Radio que hacia trabajo en la zona fue amenazado por dos hombres que se movilizaban a bordo en una motocicleta, lo que obligó a los periodistas a pedir la protección de las autoridades para salir del corregimiento ubicado en zona rural de El Carmen de Bolívar en pleno corazón de los Montes de María donde hace ya casi 19 años ocurrió una de las más cruentas masacres a manos de grupos paramilitares que asesinaron y enterraron en fosas comunes a hombres, mujeres y niños señalados de ser auxiliadores de la guerrilla.
El sangriento hecho ocurrió entre el 16 y el 22 de febrero del 2000. El Bloque Norte y Héroes de los Montes de María que comandaban Rodrigo Tovar Pupo alias “Jorge 40” y Rodrigo Mercado Pelufo, conocido con el alias de “Cadena” irrumpieron en la población y comenzaron el cruento ataque.
Los campesinos fueron torturados, degollados, decapitados y hubo acceso carnal violento a un número aún sin determinar de campesinas indefensas, entre ellas una niña de seis años y una mujer de 65.
Los medios de comunicación hablaron de entre 30 y 60 víctimas mortales pero en junio de 2008 la Fiscalía General de la Nación, determinó que fueron más de 100 los muertos, asegurando que podía haber sido la matanza más grande de los paramilitares en toda su historia perpetrada por al menos 450 hombres quienes a su paso destrozaban las casas y saquearon las pequeñas tiendas.
14 de los cadáveres fueron hallados en cuatro fosas comunes después de ser torturados y degollados en la iglesia del pueblo, otros fueron masacrados en una mesa ubicada en la polvorienta cancha de futbol.
Según testigos, los paramilitares desmembraban y torturaban a los pobladores con motosierras, destornilladores, piedras y maderos mientras escuchaban música a todo volumen, bebían licor, violaban mujeres, ahorcaban jóvenes, apaleaban ancianos y hasta a mujeres embarazadas.
La masacre provocó el desplazamiento de al menos 280 personas entre hombres, mujeres y niños que luego regresaron con el alma destrozada pero con las ganas de comenzar una nueva vida pese a que no habían las condiciones de seguridad.
De acuerdo con las investigaciones la masacre fue comandada por Jhon Jairo Esquivel Cuadrado alias “el Tigre” y Uber Enrique Bánquez Martínez, alias “Juancho Dique”.
Fue ordenada por “Jorge 40” quien durante el proceso de Justicia y Paz aseguró que actúo por órdenes del máximo comandante de las AUC, Carlos Castaño, respaldada por Salvatore Mancuso, jefe del Bloque Catatumbo, y por Rodrigo Mercado Pelufo alias «Cadena», jefe del Bloque Héroes de los Montes de María y quien tenía su centro de operaciones en zona rural del municipio de San Onofre (Sucre).
De la masacre también se acusa al entonces capitán de corbeta de la Armada Nacional, Héctor Martín Pita Vásquez, quien fue llamado a juicio por la Fiscalía General de la Nación en febrero de 2008.
“Nosotros regresamos con mucho temor, cansados de estar mendigando vivienda y alimentos en las calles pero cargados de esperanza a un pueblo que vivió la dura época de la violencia, pero también a un pueblo donde están nuestras tierras, el retorno fue muy difícil, de nuestras mentes no se borran aquellas desgarradoras escenas donde fueron masacrados nuestros vecinos. Las amenazas continúan, sentimos que ahora nuevamente nos quieren sacar de aquí, infundiendo miedo y confusión, quizas para robarse estas tierras” dijo un líder comunal que pidió reserva de su nombre.



