Dentro de los atributos sociales más apreciados por una sociedad, ya sea a nivel individual o de una organización, se encuentra la credibilidad, ese valor que se traduce en la coherencia entre el decir y el actuar, generando confianza ante diferentes actores sociales, marcando diferencias y estableciendo características muy definidas en el proceder ante disímiles situaciones.
Ahora bien, podemos señalar de manera individual que la credibilidad es una cualidad que se cultiva y fortalece en el diario actuar, cualquiera que sea la actividad que se desarrolle, lo cual se traduce en una buena reputación, que puede conllevar a ganarse la representatividad de una colectividad o de un grupo significativo de ciudadanos ya sea por generación espontánea o cumpliendo un ordenamiento jurídico.
Si observamos lo que ha venido aconteciendo en la ciudad de Cartagena de Indias, podemos indicar que el actual alcalde William Dau Chamat, se ganó la confianza de un grupo significativo de ciudadanos a partir de la credibilidad que generó al comprometerse en la lucha contra la corrupción, acción que había desarrollado de tiempo atrás, encontrando los electores mayoritariamente coherencia entre su pasado actuar y lo ofrecido en la última contienda electoral.
El hecho que el actual alcalde haya movido los sentimientos ciudadanos en la lucha contra la corrupción, esa epidemia que conduce a la pobreza y arruina la calidad de vida, implica que se adopten acciones de gobierno y se establezcan políticas en beneficio de toda la comunidad, sin desvío de recursos del erario.
La aparición del Coronavirus obliga al señor alcalde actuar con la mayor seriedad y celeridad, para evitar la propagación del virus y tomar las medidas pertinentes en diferentes ámbitos, comenzando por preparar la ciudad para atender hospitalariamente los miles de paciente que requerirán de asistencia médica, comenzando por identificar y atender aquellos que requieran aislamiento a fin de evitar la propagación del virus y contar con las unidades de cuidados intensivos requeridas cuando se llegue al momento más crítico de la pandemia.
Reiteramos como lo hemos señalado en escritos anteriores la necesidad de dinamizar acciones gubernamentales en ejes fundamentales para atender la pandemia tales como:
- Intervención para garantizar la atención en salud en las diferentes fases de la pandemia, a fin de evitar el mayor número de muertos, al día de hoy se desconoce cuáles son las medidas adoptadas para contar con números de camas hospitalarias para aislamiento, respiradores y unidades UCI, amén del capital humano requerido.
- Seguridad alimentaria, para garantizar un mínimo de suministro de alimentos a población de estratos uno, dos, trabajadores informales e independientes cuyos ingresos dependen del día a día.
- Seguridad ciudadana, para cumplimiento de la cuarentena y evitar disturbios que afecten el orden público.
- Provisión de recursos, determinar un plan objetivo que permita a la administración establecer las fuentes de los dineros requeridos, incluyendo los apoyos o alianzas del orden departamental y nacional.
- Comunicación oficial, a fin de evitar especulaciones principalmente por las redes sociales, siendo imperativo contar oportunamente con información gubernamental para toda la comunidad.
Adicional a los señalamientos anteriores es de suma importancia pensar en la reactivación económica responsable en la ciudad, considerando no solo en aquellos sectores definidos a nivel nacional y los tradicionales generadores de empleos directos e indirectos en la ciudad como el turismo, sino visualizando desde ya otras opciones. ¿Qué tal plantearnos un propósito incluyente para convertir a Cartagena en la ciudad más arborizada, incluyendo frutales y de mejor paisajismo del país? con lo cual se generaría ingreso a mano de obra local no calificada y semicalificada, logrando a futuro un mejor ambiente y valoración de los inmuebles.
Para atender los grandes retos de la ciudad, no solo ahora por el Coronavirus, sino también por toda la crisis institucional que se viene arrastrando, es importante que el alcalde Dau, asuma con la mayor rigurosidad el cargo para el cual fue electo, meditando y evitando tomar decisiones que al poco tiempo le ha tocado reversar, como ha venido ocurriendo frecuentemente. La situación amerita consolidar y armonizar un equipo de trabajo, con personas idóneas y honestas que atiendan los ejes fundamentales señalados para atender la Pandemia.
Los gobernantes superhéroes o de mentalidad mesiánica, son actores del pasado; hoy la ciudadanía exige mayor seriedad para brindar soluciones a los grandes problemas, por ello es pertinente que el alcalde William Dau Chamat, y, lo señalamos con el mayor respeto no siga feriando su credibilidad, entendiendo que gobernar es tomar las mejores decisiones en beneficio de la mayoría de ciudadanos, bajo el principio fundamental de combatir la corrupción en sus diferentes manifestaciones, comenzando por evitar que los recursos públicos vayan a manos de servidores públicos inescrupulosos y particulares avivatos.
En manos del alcalde está rectificar, analizar las actuaciones realizadas y aquellas que están por venir, de lo contrario peligra la barca que hoy navega en aguas turbulentas, cuyo peor escenario sería que naufragara y con ello muchos piratas del nuevo siglo que están expectantes, salgan a recuperar el botín que consideraban perdido. El S.O.S. está lanzado.
Jconrado51@yahoo.com



