Vivir implica estar dispuesto a tomar una posición sobre cómo queremos experimentar cada momento de nuestra existencia, les confieso que, en algunas ocasiones, esto que llamamos vida, lo he percibido como un valle de lagrimas cuando el dolor y la desesperanza llegan a visitarme; por cierto, han sido varias veces.
En otros instantes, vivir lo he sentido como un paraíso, y la verdad sigo siendo la misma persona, viviendo esta vida y me pregunto en ¿Dónde estará la respuesta para que el paraíso llegue y permanezca o el valle de lágrimas se vaya?.
Y aunque cada ser humano es libre para crear la vida que desea, siempre he tenido claro que tengo el poder de conectarme con ese deseo de ser feliz…Les comparto una frase que me regalaron para esta columna “La calidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos”, esto me confronta con mis elecciones y lo que permito que habite en mi mente, si esto es así; yo soy responsable de lo que vivo y el sabor que elijo para mi experiencia. La buena noticia es que por más difícil que sea una situación, puedo elegir no ser victima de las circunstancias.
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Una red de apoyo es importante, y sobre todo elige mantener a tu alrededor gente que te aporte, que te sume y sobre todo que sean buenos espejos, en donde podamos mirarnos desde la fortuna de ser nosotros mismos, sin juicios ni cuestionamientos, todos en algún momento necesitamos un ángel llamado amigo, amiga, familia, pareja, compañero, vecino o simplemente un desconocido o desconocida que tropieza contigo y te ilumina la vida como si saliera el sol. Si por alguna circunstancia te ha pasado como a mí, que en ocasiones solo me tengo a misma, el cuidar de lo que alimento mis pensamientos es clave.
No puedo evitar que las ideas negativas lleguen, y aquí va otro regalo que me llegó, una frase de Shunryu Susuki “Deja que tus pensamientos lleguen y se vayan, pero no les sirvas un té”, ¿se imaginan una tertulia con el dolor y la tristeza? Y en ocasiones eso es lo que hace que se perpetue y se genere el sufrimiento, cuando entramos en el dialogo constante con esos pensamientos dolorosos y tristes que nos sumergen en el malestar emocional.
Yo se que a ustedes nunca les pasa esto, pero si he logrado percibir en algunos momentos en mí y en algunas personas, que entramos en competencias a ver quien sufrió más, o se esforzó más pero nunca han sido valorados lo suficiente, la gente abusa de su buena fé, y si seguimos argumentando la posición de la víctima es interminable…¿saben por qué pasa eso?, porque el poder de transformar mi realidad y dejar atrás a la víctima habita en mí y no en las circunstancias que vivo.
Y ese el regalo más poderoso es que podemos elegir a quien servirle el té, ¿y si le sirves te a la paz y la armonía?, solo imagina tu tertulia con ellos, te veo sonreír, veo tus ojitos brillar, y sigues siendo tú, en esta vida, intentando cada día hacer lo mejor que puedes para encontrarte con el paraíso de la felicidad que habita en tu mente, en tus emociones y las acciones que se desencadenan. Así que elige bien a quien le sirves el té e invitas a habitar en este maravilloso viaje llamado vida.
¿Cómo hago entonces para saber a quién estoy invitando a tomar té?, y aquí les dejo el ultimo regalo que recibí y quiero compartir contigo…”Solo cuando tu mente ruidosa se queda en silencio, puedes conectar profundamente con la naturaleza y sanar la separación creada por el exceso de pensamientos», es hacer un pare, ir a la playa, a tu jardín, a tu patio, a tu montaña, a tu rio, a tu lugar de encuentro contigo mismo, contigo misma; y si no lo tienes, es buen momento para descubrirlo y empezar a mirar hacia adentro. Ahí esta tu paraíso, y lo mejor que no está perdido; así que puedes aprovechar para despedirte del valle de lagrimas y agradecerle lo aprendido, porque todo puede conectarte con el bienestar emocional y la felicidad cuando te enfocas en lo bueno.



