Antes llamábamos influencers a personas famosas en un campo determinado actuación, cantantes, deportistas o cualquier otra personalidad de la farándula, eso ya es cosa del pasado cuando “existía” la televisión, una persona se convierte en influencer porque brinda frescura, es constante, sobre todo activo en sus redes sociales, con esto logra una gran reputación y mantiene la confianza de sus seguidores, dando credibilidad y valor a lo que dice y hace.
Es una persona que más que famosa, va adquiriendo reconocimiento por temas o un tema en específico y el trabajo que realiza sobre el mismo. Regularmente inician con sus propios recursos, compartiendo contenido referente a los temas que más dominan, como: moda, deportes, viajes, entre otros. Crean historias para conectar con sus seguidores y es por eso que confían en su información y opinión. O ¿acaso nunca le has hablado a tu mejor amigo/a para pedir algún consejo?
Ahora imagínate que en cualquier plataforma o red social te encuentras a alguien que te genera confianza y credibilidad, y que te ofrece información sobre la materia de tu interés y tiene cierta experiencia en ella. ¡Eso es un influencer!
Y aquí empieza la aventura, porque la realidad es que no solo existen escenearios virtuales donde se ejerce influencia, también hay muchos lugares desde lo real que ejercen influencia en nosotros y en los que influenciamos.
Nuestra familia, nuestros amigos, nuestra iglesia, nuestra comunidad cercana, nuestros compañeros de trabajo, nuestros colegas… y la lista se extiende. Lo importante aquí es la posibilidad de comprender que queramos o no, seamos consientes de ello o no, nuestras acciones ejercen influencia sobre los escenarios que transitamos en nuestra cotidianidad. Es allí donde ser influencer deja de ser un oficio exclusivo para personas con muchos seguidores y nos conecta con un interrogante con el que me confronto a diario ¿Qué clase de influencer quiero ser?, porque más allá del entretenimiento que puedan crear estos personajes, es como yo voy a elegir ser recordado o recordada en esa reunión, en esa experiencia grupal, en esa clase, en mi familia, en la vida de las personas que transitan en mi caminar diario.
Todos nos hemos sentido inspirados por otras personas. Personas que hayamos conocido en persona o no, que, mediante sus acciones o sus palabras, han hecho que algo en nuestro interior se encendiese. Cuando hablamos de personas inspiradoras, muchas veces los primeros que nos vienen a la cabeza son personajes famosos o históricos… pero es cada vez más frecuente encontrar, que los más inspiradores son las personas de nuestro día a día, con las que interactuamos más a menudo, las que nos inspiran más. Nuestros padres o algún familiar, nuestros docentes, un amigo o amiga importante, un extraño que confronta nuestra realidad. Todos han podido ser inspiración y muy seguramente hemos sido inspiración.
Que es Inspirar… es causar un impacto positivo en otra persona, de manera que ésta reaccione y lleve a cabo otras acciones que también tengan un impacto positivo, sea para esa sí misma o para otras personas. ¿Cómo podemos inspirar a las personas que nos rodean? Para poder causar un impacto positivo en otras personas, hemos de guiarnos siempre por valores y principios que guíen nuestras acciones y nuestra forma de participar del mundo. Por eso, la mejor manera de convertirnos en una persona inspiradora, es vivir una buena vida y concentrarme en desarrollar la mejor versión de mí, entregando en cada acción que realices toda la pasión que posees, y sin darte cuenta…encontraras que otros te siguen, para conocer tu receta de amor propio y felicidad o de cualquiera que sea el tema de experiencia para unirse a ti, porque les inspiras.
Así que, si compartes parte de tu vida y los que estas haciendo para construir tu mejor versión y los desafíos que ello implica, sin pretensiones y con la firme convicción de regalar al universo el amor con el que construyes tu proceso. Siempre seremos influencia.
Te invito a que elijas ser un influencer inspirador de transformación y cambio, sin fórmulas mágicas o pastillitas de la felicidad imaginarias. Simplemente un ser humano consciente de que se construye a diario, que es una obra en construcción permanente que se ve, se piensa, se siente y ejecuta acciones desde el bienestar emocional y el amor propio. Un ser que habita su experiencia con consciencia y ejerce su libertad para ser y vivir más allá de los estereotipos y expectativas sociales. Una persona que te anime a respirar profundo y avanzar hacia tu propósito de vida, sin más que su propio ejemplo que sin palabras es capaz de tocar el alma de los que rodean. Sigamos construyendo juntos bienestar emocional.



