“…Nuestro presidente Gustavo Petro y el fiscal Francisco Roberto Barbosa Delgado deben tener no un pajarito hablándole al oído sino una pajarera alborotada…”
Es cierto que en Colombia se vive una guerra fratricida de nunca acabar, sucesos que están desencadenando en un infiero casi invivible donde el ser humano ha perdido casi sus más mínimos derechos, dónde la muerte nos acecha sin misericordia, cuando para los ajusticiadores la vida les importa un comino y la fe en nuestras instituciones prácticamente ya no existen al no encontrar el camino expedito para por lo menos intentar que el pueblo pueda “vivir sabroso”.
En lo que si somos buenos, sin importar los sucesos narrados, es que todo lo malo se imita, nosotros somos excelentes ventrílocuos y parodiamos a uno de los más famosos deslenguados como fue el difunto presidente de nuestros vecinos Venezolanos, Hugo Rafael Chávez Frías quien no dejó títere sin cabeza, cuando le dio con el tarro en la cabeza al también expresidente norteamericano George W. Bush a quien no lo bajaba de demonio, cerdo, burro, que pasaba ajumado y lo catapultaba como un tímido pusilánime y medroso mandatario.
El susodicho ex presidente «veneco» era de los que clavaba puñaladas de verborrea, para luego abrazarse con sus contrincantes y en ese roster estuvieron en el de Chávez, el tahúr y canalla de Alan García, el cobarde y mentiros de Álvaro Uribe y el vendido al imperialismo Vicente Fox y de tanto despotricar de “Raimundo y todo el mundo”, dejó para la inmortalidad un maquiavélico «pajarito» con silbido “hermoso y bonito” que le hablaba al oído a Nicolás Maduro.
Por esas vainas de copiar y copiar, a los nuestros, el pajarito de marras, se vino para Colombia y también les está hablando al oído a los nuestros, pero de “hermoso y bonito” es poco lo que podemos percibir, ya que trajo un lastre de enseñanzas fuera de contexto con expresiones chabacanas, mal educadas, atrevidas, solapadas, irreverentes, altaneras y arrabaleras, que no hacen otra cosa que echarle “leña al juego” de lo que vive actualmente el país.
Los innumerables enfrentamientos verbales entre las cúpulas del poder, entre parlamentarios, los periodistas que han tomado partido y el mismo pueblo con sus desdoblajes de personalidad que un día son rojos, otro azul y una más verde o amarillo, ellos son el diario vivir, sacando epítetos contra los que intentan contradecirles sus posturas ya sean de extrema derecha o izquierda, por el simple y paupérrimo hecho de no comulgar con sus creencias políticas, religiosas, económicas, sociales e inclusive deportivas.
Recordemos unas cuantas frases célebres que les inoculó el pajarito Chavista, las cuales servirán para el nuevo Catecismo del padre Astete y La urbanidad de Carreño, Cesar Gaviria a Uribe: …Uribe mentiroso…Uribe mentiroso…Uribe a Luis Fernando Herrera “le voy a dar en la cara marica”, Cesar Gaviria a Duque “quieres acabar con el estado social de derecho”, Gaviria cuando denunció pactos secretos entre Santos y Vargas Lleras “no garantice una elección sin cartas marcadas”.
Nuestro presidente Gustavo Petro y el fiscal Francisco Roberto Barbosa Delgado deben tener no un pajarito hablándole al oído sino una pajarera alborotada. Petro a Barbosa… “incitando un Golpe de estado blando”… Barbosa a Petro…“El Gobierno cree que los colombianos somos imbéciles” Petro a Barbosa… “yo soy el jefe de Estado, por tanto, el jefe de él”. Barbosa a Petro… “Gustavo Petro no es el Presidente de la República sino un dictador en Colombia”… “Petro no es el fiscal, el fiscal soy yo”
Estas clases de enfrentamientos han polarizado al país, ya lo vemos entre presidente y oposición y viceversa, guerrilla con guerrilla, grupos al margen de la ley en luchas fratricidas por el poder regional, hinchas del futbol matándose por una camiseta, futbolistas con fanáticos por problemas raciales, ex matrimonios sacándose los trapitos al aire por problemas del kamasutra, empresarios tirándose la pelotica con el aumento desmesurado de los precios de la canasta familiar, electores matándose entre sí por los votos regionales, Vicky Dávila atacando a «la W» Radio.
Pedimos mesura y sensatez por parte de nuestros servidores públicos y del conglomerado en general, alguien tiene que ponerlos en su sitio, cuanto deseamos escuchar nuevamente las palabras inofensivas de nuestro Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, cuando se enteró por parte de Pierre Shori, viceministro de Asuntos Exteriores sueco que había ganado dicho premio… exclamó…“Estoy jodido…¡mierda, esto es como asistir uno a su propio entierro!”.
Parece ser que nuestros conciudadanos de todas las estirpes solo piensan en la historia del «muerto vivo» de García Márquez en su primer cuento “La tercera resignación” por la impotencia por estar su cuerpo en descomposición, el creerse estar vivo, por lo que se tiene que resignarse a morir. Así estamos los Colombianos.



