«Fuimos a varios municipios a entregar unidades móviles de salud mental con el fin de seguir impulsando la prevención del suicidio en la población», son las palabras de la ilegítima gobernadora electa de Sucre Lucy García Montes. ¿Quieren los sucreños alguna prueba más que es lo mismo de Héctor Olimpo Espinosa?
Tamaña locura y arbitrariedad de ejercicio de «funciones» antes de posesionarse ¿Así de descarado es el concierto para «repartir» con el actual gobernador de Sucre?
Parecen actuaciones inocentes pero realmente son más peligrosas de lo que aparentan. El concierto para «repartir» es evidente. A mí no me sorprende. Espero cosas peores de esa ilegítima administración. Ya verán que desafortunadamente tendré nuevamente razón. Eso no va a terminar nada bien, amén de la tarea del tape, tape que le corresponde a Lucy hacer de las tenebrosas acciones de Héctor Olimpo. Porque además la colocaron para eso.
El mundo de dinero que le metieron a su campaña, seguramente comprando la elección, lo que la haría ilegítima, tengan por seguro que eso no lo regalan. Eso se cobra y se paga. Por supuesto lo pagan los sucreños, a quienes los arrincona cada vez más la paupérrima miseria.
No demora Lucy García en levantar su respectiva estrafalaria mansión en el extravagante barrio Venecia de Sincelejo, posiblemente vecina de «La Patrona», Karina Espinosa Oliver, de dónde saldrán cogiditas de la mano, para la respectiva misa, devota y religiosamente, mientras Sucre se hunde en su desgracia. Las obras que «entregó» la ilegítima, son para «prevenir el suicidio».
Se roban a Sucre hasta la saciedad, todo el mundo lo sabe. Esos desenfrenados robos terminan en arrastrar al desespero máximo a quienes les raponean las oportunidades de vida digna, culminando ese actuar en suicidio tangente de más de uno, sin contar con los «suicidados» que aún respiran. Sin embargo inauguran programas contra el suicidio, donde la realidad es que lo inducen ¡Díganme en mi cara que es mentira!
Lo que sucede es que en Sucre se legítima lo evidentemente ilegítimo bajo la figura de la costumbre, indignidad , mendicidad y aceptación, mientras la verdad es apartada, discriminada, perseguida, atacada y hasta desaparecida, porque la inversión de valores está a la orden del día, orquestada por los bandidos legitimados quienes se gradúan consumiendo la hostia.
Lucy, es igual o peor que Héctor Olimpo, de no serlo no se hubiera prestado para una campaña tan sucia. Ahora salen a ladrar los que esperan bajo la mesa la migaja que les tirará la ilegítima, comenzando por la anunciada armada del gabinete celestino del concierto para «repartir», mientras la inseguridad alimentaria de Sucre, dueño de su propia suerte, va camino a superar el 73.9%. Algún día los artífices rendirán cuentas al menos a Dios y con Ese no hay excusa, «es que lo hice por el bien de la humanidad» ¡Como no!



