El 23 de marzo de 2005, una tragedia conmocionó a la nación, una herida que permanece abierta en la memoria colectiva de Colombia. En el kilómetro 11 de la vía que une Puerto Leguízamo con La Tagua, en el departamento del Putumayo, nueve integrantes de la Armada de Colombia y uno del Ejército Nacional cayeron en cumplimiento de su deber.
Este hecho, perpetrado por el narcoterrorismo de las extintas FARC, marcó un antes y un después en la historia reciente del país. La emboscada fue feroz, meticulosamente planeada, y dejó un rastro de dolor en las familias, los compañeros y el pueblo colombiano. En aquella mañana fatídica, mientras la patrulla avanzaba en su misión de garantizar la seguridad en una zona conflictiva, el convoy fue atacado con cargas explosivas, ráfagas de ametralladora y, para rematar el horror, disparos de gracia.
Los valientes que dieron la vida ese día en aras de la patria fueron: el Capitán de Corbeta Nilton Halbin Bermúdez, un líder que siempre se distinguió por su entrega y compromiso con la nación; la Teniente de Fragata Laura Rocío Prieto Forero, quien, además de su rol militar, ejercía con honor la función de juez en Puerto Leguízamo, y se encontraba en camino a La Tagua para cumplir con una diligencia judicial. A su lado, también cayeron los demás héroes:
- Suboficial Segundo Rubén Alfredo García Acosta
- Suboficial Tercero de IM Luis Alexander Jiménez Quintero
- Cabo Tercero del Ejército Yesid Rojas Lozada
- Infante de Marina Profesional Samuel Quintero Agudelo
- Infante de Marina Profesional Alexander Moscoso Oviedo
- Infante de Marina Profesional Luis Guillermo Morales Buelvas
- Infante de Marina Profesional Luis Rodríguez
- Infante de Marina Regular Carlos Mario Ceballos González
El ataque que los sorprendió aquel día fue una de las emboscadas más mortales ejecutadas por las FARC. Las cargas explosivas detonaron al paso del vehículo de la patrulla, seguida de un incesante tiroteo. Sin embargo, uno de los infantes logró sobrevivir y, a pesar de las heridas, pudo entregar detalles importantes para esclarecer los hechos ante las autoridades. El Almirante Mauricio Soto, comandante de la Armada Nacional en ese entonces, informó sobre la intensidad del ataque y las investigaciones para esclarecer si existieron fallas en la seguridad durante el desplazamiento.
El sacrificio de estos diez héroes, que dieron lo más preciado que tenían por la paz y la seguridad del país, es un recordatorio doloroso pero necesario de los sacrificios que se deben hacer para lograr la tranquilidad en una nación marcada por años de conflicto armado. Su memoria es un símbolo de la lucha por la estabilidad y la justicia, un testimonio de quienes arriesgaron sus vidas para proteger a los demás.
Hoy, a 20 años de esa tragedia, Colombia recuerda con respeto y gratitud a los caídos. En cada rincón del país, en cada acto de reconciliación y paz, sus nombres resuenan como una luz que guía el camino hacia un futuro libre de violencia.
Su legado vive no solo en los recuerdos, sino también en los principios de unidad, amor por la Patria y entrega que siguen siendo inspiración para quienes continúan trabajando por la paz y el bienestar del pueblo colombiano. En estos 20 años, el sacrificio de los héroes del kilómetro 11 sigue vivo, y el pueblo de Colombia, en silencio y reflexión, les rinde homenaje.
Nunca los olvidaremos. Paz en sus tumbas, y que su sacrificio nos impulse siempre a construir un país de reconciliación y esperanza.

Los valientes que dieron la vida ese día en aras de la patria fueron: el Capitán de Corbeta Nilton Halbin Bermúdez, un líder que siempre se distinguió por su entrega y compromiso con la nación; la Teniente de Fragata Laura Rocío Prieto Forero, quien, además de su rol militar, ejercía con honor la función de juez en Puerto Leguízamo, y se encontraba en camino a La Tagua para cumplir con una diligencia judicial. A su lado, también cayeron los demás héroes:

