Me recibió en su cuartel estratégico, una oficina pequeña y refrigerada, que más bien parece un refugio secreto, en el segundo piso de su residencia en Sincelejo. Allí, se aleja del bullicio para proyectar su exitosa carrera como investigador, que lo ha llevado a ser el primer vigilante de la Universidad de Sucre en alcanzar el título de doctor. Su historia es, quizás, única en el mundo.
Más que una simple bienvenida, me condujo por los pasillos de su casa: grande, tradicional y construida a la manera de antaño. Atravesamos el cuarto matrimonial y, al llegar a la segunda planta, me reveló lo que ya era un secreto a voces: su deseo de convertirse en rector de la universidad que ha sido testigo de su trayectoria académica e investigativa. De hecho, fue elegido por una Asamblea de profesores para asumir la noble tarea de luchar por la rectoría de su Alma Mater, con el objetivo de devolverle la Universidad a sus verdaderos dueños y alejarla de las fuerzas externas.
Con el respeto propio de una persona culta (cuanto más preparada, más sencilla), me ofreció la silla más cómoda: una de respaldo alto y giratoria, situada frente a su escritorio. Allí, en esa misma oficina, durante tres años en comisión de estudios, planeó su estrategia para obtener el doctorado en Gerencia de Proyectos en la Universidad EAN, una institución de corte internacional.
Mientras el aire acondicionado funcionaba a máxima capacidad y nos servía tres cafés, pues nos acompañaba un primo, Santander compartió su pasión por la educación, que ha sido el eje central de su vida. Su oficina, repleta de libros y fotografías (una de ellas, en blanco y negro, lo muestra en su época como vigilante en la Universidad de Sucre), está adornada con centenares de anotaciones en papeles escritos a mano, muchas de ellas frases y apuntes que sustentaron su tesis doctoral. Un título que recibirá el 25 de abril próximo.
Cuando ese día llegue, si las autoridades de la universidad son sabias, Santander será, sin duda, el nuevo rector de la Universidad de Sucre.
De tez fresca y mirada serena, con rostro juvenil, cabello cano, gafas de intelectual y una calvicie incipiente que nunca oculta tras una cachucha o sombrero, mide cuidadosamente cada palabra y gesto. Es un hombre prudente, consciente de que, aunque su nombre es de los menos conocidos en esta campaña, la decisión final recae en la valentía de sus compañeros docentes y, en última instancia, en la visión de los nueve (o quizás cinco) miembros que pueden ser clave para decidir entre lo académico y la politiquería que ha invadido el claustro.
Sabe que la tarea no es fácil, pero estamos en tiempos de cambio y todo es posible. «Los estamentos de la universidad y, especialmente, los profesores, saben que esta vez no se pueden equivocar. La educación en Sucre tiene una brecha de cobertura veinte puntos por debajo de la media nacional. La universidad pública de Sucre no ha crecido en los últimos seis años, ni en programas de acreditación, y se ha observado una disminución en el número de profesores de planta», señala Santander, quien a sus 53 años, casado y padre de cuatro hijos, reconoce que, sin la ampliación de cobertura de Unisucre, jamás habría podido profesionalizarse.
Pero, ¿Quién es este hombre que ha decidido desafiar el poder político que domina la Universidad de Sucre?
La pregunta, que surge mientras cae la tarde y compartimos un par de cafés, ilumina sus ojos. Santander de la Ossa Guerra es hijo de San Benito Abad, un municipio en el Departamento de Sucre, y fue criado por una madre cabeza de hogar. A pesar de las dificultades, vivió una niñez feliz, entre la leña, la pesca y el estudio. A los 17 años, con la medalla Andrés Bello al cuello por haber obtenido el mejor puntaje en las pruebas del ICFES de su generación, salió de su pueblo, pero antes debió cumplir con el servicio militar en la Brigada 11 del Ejército en Montería, donde cultivó el carácter y la disciplina. La milicia también le permitió obtener una libreta militar de primera, un documento esencial que le permitió conseguir su primer trabajo como vigilante durante ocho años.
Mientras estudiaba, Santander trabajaba como vigilante, combinando sus estudios en administración de empresas por la noche con su labor durante el día. Cuando finalizó su pregrado, incursionó en el sector privado, ocupando cargos como jefe de mercadeo y ventas, así como jefe de gestión de clientes en empresas de telecomunicaciones como Cable TV de Sucre y Telmex Colombia S.A. A su vez, comenzó a dar clases en la universidad como profesor catedrático.
Sin embargo, su destino era la Universidad de Sucre. En 2015, participó en un concurso y se convirtió en docente de planta, lo que marcaría el inicio de su consolidación como líder académico dentro de la institución, especialmente al asumir la dirección del programa de Administración de Empresas, cargo clave para el proceso de acreditación de la universidad.
Hoy, con un doctorado en Gerencia de Proyectos, una disciplina esencial para el desarrollo global, pone su experiencia y su hoja de vida al servicio de la Universidad de Sucre, institución que ha sido fundamental en su formación y desarrollo profesional.
Como aspirante a rector, propone un plan para fortalecer y expandir la Universidad de Sucre. A continuación, los puntos clave:
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Ampliación de cobertura y acceso a la educación superior: Estrategias orientadas a cubrir las necesidades locales y regionales, aprovechando las oportunidades de los Planes Nacional y Departamental de Desarrollo.
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Optimización de la gestión académica: Reorganización de facultades y fortalecimiento de la planta docente mediante convocatorias anuales. Esto garantizará una estructura más eficiente y mejor respuesta a las demandas del entorno.
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Consolidación de la investigación científica: Creación de la Vicerrectoría de Investigación, Extensión y Proyección Social, acompañada de centros de consultoría e innovación. Se fomentará la investigación aplicada con un impacto tangible en la comunidad.
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Fortalecimiento de programas de posgrado: Modernización de la administración de los programas de posgrado, mejorando la infraestructura y la promoción de estos programas para garantizar su crecimiento.
El plan busca consolidar a la Universidad de Sucre como una institución de excelencia, con una oferta académica pertinente y de calidad, una estructura docente fortalecida y un modelo de investigación alineado con las necesidades regionales y nacionales.



