La crónica “Más allá de El Salado: Canutalito y una masacre que no mató a un pueblo”, escrita por estudiantes de la UTB, obtuvo el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar por rescatar la memoria de una comunidad invisibilizada por décadas.
La crónica Más allá de El Salado: Canutalito y una masacre que no mató a un pueblo, realizada por los estudiantes Vanessa González Campo, Shyelena Álvarez Ramos y Marco Villanueva Cova de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB), recibió este miércoles 19 de noviembre el prestigioso Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

El trabajo, publicado en abril de 2025, se convirtió en una pieza clave del periodismo narrativo colombiano al visibilizar una masacre poco narrada, eclipsada durante años por el impacto mediático de la tragedia de El Salado.
La crónica reconstruye, con rigor y sensibilidad, los hechos ocurridos entre el 16 de febrero y el 8 de marzo del año 2000 en Canutalito (Ovejas, Sucre), cuando grupos paramilitares asesinaron a al menos 18 campesinos, sembraron terror y desplazaron familias enteras.
Mientras la masacre de El Salado se convirtió en un símbolo nacional de horror, Canutalito quedó relegado a una nota al pie, sus muertos sumados a cifras ajenas, su historia mutilada por la indiferencia estatal y mediática.
El texto rescata las voces de sobrevivientes como Juancito, la lideresa Margarita Domínguez y decenas de habitantes que vivieron la violencia, pero también la reconstrucción, la cultura y la resistencia.

El jurado del Premio Simón Bolívar destacó la crónica por:
- Rescatar una memoria borrada del registro oficial.
- Desvelar una masacre poco documentada dentro del conflicto armado.
- Centrar las voces de las víctimas, no como datos, sino como narradores de su historia.
- Combinar investigación, inmersión y narrativa sensorial para reconstruir el territorio.
- Dar contexto, precisión histórica y una mirada ética sobre el impacto paramilitar en los Montes de María.
La obra demuestra que el periodismo narrativo sigue siendo una herramienta poderosa para romper silencios, disputar el olvido y dignificar a quienes nunca tuvieron micrófono.
Además de narrar la tragedia, la crónica destaca la transformación social del corregimiento:
- La creación de la Biblioteca Rural Itinerante.
- Los procesos de memoria comunitaria “Memorias Pintadas”.
- El festival “Canutalito Celebra Tu Tradición”.
- El renacer de su vida cultural como acto de resistencia.
Este enfoque evita el morbo y apuesta por un periodismo que muestra cómo las comunidades sobreviven al conflicto y se reinventan desde la cultura.
El trabajo marca un antes y un después porque:
- Repara una deuda histórica con un pueblo invisibilizado.
- Amplía el mapa de la memoria del conflicto, mostrando que hay tragedias que nunca llegaron a la prensa.
- Descentraliza el relato periodístico y pone la mirada en territorios rurales ignorados.
- Incluye diversidad de voces: mujeres, campesinos, sobrevivientes, líderes culturales.
- Denuncia la falta de reparación estatal, 25 años después.
- Prueba el valor del periodismo universitario como motor de memoria y transformación social.
El reconocimiento también subraya la importancia de formar periodistas con sensibilidad territorial y compromiso ético, capaces de narrar lo que el país no ha querido ver.
La UTB celebró el galardón como un triunfo académico, pero para la comunidad de Canutalito representa algo más grande: ser por fin escuchados, porque la violencia intentó borrar al pueblo, pero el periodismo lo devolvió al mapa.



