En su discurso de cierre de la edición 50 del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, el presidente del jurado, José Navia Lame, advirtió sobre la creciente vulnerabilidad de los periodistas, el impacto del algoritmo en las salas de redacción y la urgencia de fortalecer la edición y el enfoque en los contenidos.
Bogotá, 19 de noviembre de 2025. — La edición número 50 del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar dejó más que una lista de ganadores: dejó un diagnóstico profundo sobre el estado del oficio en Colombia. Durante su discurso de cierre, José Navia Lame, presidente del jurado, expuso con claridad los desafíos actuales del periodismo, las amenazas crecientes contra la libertad de prensa y la urgencia de fortalecer la calidad narrativa y editorial.
El jurado revisó 933 trabajos escritos, sonoros, audiovisuales y multimedia durante ocho sesiones —seis virtuales y dos presenciales— que sumaron más de 100 horas de discusión. Finalmente se seleccionaron los ganadores de las 32 categorías, además del Periodista del Año y el reconocimiento Vida y Obra.
Navia relató uno de los momentos más emotivos del año: el pasado 26 de octubre, cuando la directora del premio, Silvia Martínez de Narváez, leyó uno a uno los títulos de los trabajos premiados. El cierre de la deliberación estuvo marcado por aplausos, abrazos y la emoción de haber recorrido, a través de las historias participantes, “las angustias y esperanzas del país”.
El discurso recordó el contexto de 1975, año en que nació el Premio Simón Bolívar, cuando Colombia era un país desconectado, con escasos medios y un prolongado estado de sitio. Hoy, dijo Navia, esa Colombia ya no existe, y el periodismo debe adaptarse a un país pluriétnico, multicultural y extremadamente complejo.
El jurado destacó avances en: periodismo de soluciones, narrativas para la paz, periodismo comunitario, contenidos desde regiones apartadas, propuestas que están tejiendo audiencias propias y ampliando la mirada sobre la realidad nacional.
Los trabajos postulados mostraron una Colombia atravesada por múltiples violencias:
- Minería ilegal y destrucción ambiental
- Desapariciones de larga data
- Feminicidios y acoso sexual
- Reclutamiento forzado
- Espionaje estatal y corrupción
- Comunidades atrapadas en el fuego cruzado
Pero también aparecieron relatos de luz: expresiones culturales del Cauca, cuidadores del medioambiente, iniciativas comunitarias y proyectos de vida marcados por la resiliencia.
El señalamiento más contundente del jurado fue la falta de edición. Navia aseguró que varios trabajos que tenían todo para ganar quedaron descartados por fallas en:
- estructura
- extensión
- enfoque
- mezcla de opinión y noticia
- inconsistencias técnicas
- uso erróneo de herramientas narrativas
La desaparición progresiva de la figura del editor —especialmente en medios digitales— está afectando la calidad final de los contenidos. Por ello, Navia llamó a los reporteros a fortalecer el autocuidado editorial, revisiones minuciosas y audiencias previas antes de publicar.
Navia advirtió sobre el creciente poder de los algoritmos en las salas de redacción:
- Se está abandonando la pirámide invertida, que garantizaba claridad.
- La noticia se esconde entre datos secundarios para aumentar el tiempo de permanencia.
- Se fragmentan historias graves en múltiples entregas estilo “serie” para generar más tráfico.
“El algoritmo no busca informar. Busca monetizar”, dijo Navia, alertando sobre la contaminación que este modelo introduce en el derecho ciudadano a informarse.
Entre las observaciones más destacadas están:
- Fortalecimiento de las categorías de Opinión y Crítica.
- Gran participación de medios locales y regionales.
- Innovación narrativa y estética en varios trabajos.
- Falta de nuevos enfoques en periodismo de género.
- Retrocesos notables en crónica y entrevista.
- Escasez de reportajes en zonas de conflicto armado.
- Carencia de contexto, elemento indispensable según Daniel Samper Pizano.
- Debilidad técnica en fotografía periodística.
- Descuido en la elección de categorías para postulación.
El jurado expresó preocupación por los altos niveles de violencia contra periodistas en Colombia. La FLIP ha documentado casi 900 agresiones entre 2024 y 2025, una cifra histórica y entre las amenazas mencionadas:
- grupos armados ilegales
- narcotráfico
- bandas criminales
- presiones políticas y económicas
- autocensura en zonas capturadas por el miedo
Muchos periodistas trabajan con escoltas; otros han debido desplazarse o guardar silencio, lo que amplía los desiertos informativos y deja a las audiencias expuestas a la desinformación.
A pesar del panorama adverso, Navia cerró su discurso con esperanza. Destacó el compromiso de decenas de periodistas —muchos jóvenes— que siguen buscando la verdad con rigor. Recordó la célebre frase de Gabriel García Márquez: “Aunque se sufre como un perro, no hay mejor oficio que el periodismo.”
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Y concluyó que el amor por la reportería, la curiosidad genuina y la transparencia son la clave para perseverar en un oficio que duele, pero también se goza profundamente.



