Una investigación desarrollada por estudiantes de la Maestría en Desarrollo Territorial y Gestión Pública de la Universidad de Cartagena volvió a poner en evidencia una de las contradicciones más profundas del departamento de Bolívar: el complejo cenagoso que aporta cerca del 90% del agua cruda que se potabiliza para Cartagena se encuentra en un territorio donde la comunidad no tiene acceso digno al agua potable.
El estudio, realizado en el corregimiento de Rocha, jurisdicción del municipio de Arjona, documenta cómo la degradación progresiva del ecosistema cenagoso Juan Gómez–Bohórquez–Dolores ha impactado de manera directa la salud, la economía, la cultura y la calidad de vida de una comunidad que, paradójicamente, sostiene la seguridad hídrica regional.
La investigación titulada “Efectos de la degradación del ecosistema cenagoso Juan Gómez–Bohórquez–Dolores en las condiciones económicas y calidad de vida de los habitantes del corregimiento de Rocha”, elaborada por Jean Paul López Lugo y Marisol Benavides Villota, bajo la dirección del doctor Francisco Javier Maza Ávila, analizó de forma integral los impactos socioambientales derivados del deterioro del sistema hídrico.
Los resultados son contundentes: el 97% de la población de Rocha consume agua sin ningún tipo de tratamiento, extraída directamente de la ciénaga. Como consecuencia, el 74% de los habitantes reporta enfermedades gastrointestinales y dermatológicas, afectando principalmente a niños y adultos mayores.
Este diagnóstico, construido a partir de 600 encuestas estructuradas, grupos focales y ejercicios de cartografía social, confirma que el acceso al agua potable sigue siendo un privilegio desigual en territorios rurales y étnicos, incluso cuando estos garantizan el bienestar de una ciudad capital como Cartagena de Indias.
El estudio introduce el concepto de “injusticia biocultural” para describir la situación de Rocha: mientras el agua fluye hacia los centros urbanos, las comunidades que custodian el ecosistema permanecen excluidas de un derecho humano fundamental.
Esta inequidad no solo compromete la salud pública, sino que profundiza brechas históricas de exclusión territorial y social, afectando de manera estructural el desarrollo local.
La investigación identificó un deterioro acelerado del ecosistema cenagoso, asociado a procesos de sedimentación, proliferación de macrófitas, pérdida de conectividad hídrica y contaminación del agua. Este escenario ha provocado una reducción drástica de la biodiversidad, pasando de más de 60 especies de peces registradas en décadas anteriores a apenas una docena en la actualidad.
El impacto económico ha sido devastador: la pesca artesanal, principal sustento e identidad de la comunidad afrodescendiente de Rocha, se encuentra en franco colapso. Más del 68% de los hogares reporta ingresos inferiores a medio salario mínimo, obligando a la migración y al abandono de prácticas tradicionales.
A ello se suma una ruptura cultural profunda. La pesca, los balnearios comunitarios y las prácticas ancestrales ligadas a la ciénaga han sido históricamente el núcleo de la identidad colectiva. Su deterioro amenaza la transmisión de saberes afrodescendientes y debilita el tejido social del territorio.
El estudio reconoce avances recientes producto de la lucha organizada de la comunidad rochera, reflejados en fallos judiciales, medidas administrativas y espacios de diálogo interinstitucional. Decisiones de la Rama Judicial han ordenado garantizar mínimos de acceso al agua potable, reactivar procesos de consulta previa y crear instancias de seguimiento ambiental.
También se han emitido resoluciones de emergencia para el control de macrófitas y se han instalado mesas de trabajo con participación de la Gobernación de Bolívar, las alcaldías de Arjona y Cartagena y empresas de servicios públicos.
No obstante, la investigación advierte que estas acciones siguen siendo fragmentadas, de alcance limitado y con serias dificultades de implementación, lo que refuerza la urgencia de una intervención estatal articulada, sostenida y con enfoque territorial.
Uno de los principales aportes del estudio es la formulación participativa de lineamientos de política pública, orientados a transformar la relación entre comunidad, ecosistema e institucionalidad. Entre las propuestas se destacan:
- Restauración ecológica del sistema cenagoso
- Garantía efectiva del derecho al agua potable
- Fortalecimiento de la gobernanza ambiental
- Promoción de alternativas económicas sostenibles con enfoque biocultural
- Creación de un Observatorio Local del Ecosistema, con participación activa de la comunidad
El trabajo también evidencia vacíos en la gobernanza ambiental y en la ejecución de decisiones judiciales, subrayando la necesidad de una mayor articulación entre el Estado, las empresas prestadoras de servicios públicos y las comunidades rurales.
Más allá de los datos, la investigación plantea una reflexión de fondo: garantizar el derecho al agua no es solo un desafío técnico, sino una cuestión ética y política sobre quién asume el costo del bienestar urbano y quién queda relegado en el acceso a servicios básicos.
Con investigaciones como esta, la Universidad de Cartagena reafirma su papel como actor clave en la construcción de soluciones territoriales, aportando conocimiento con incidencia real para las comunidades del Caribe colombiano.

