Mientras Venezuela enfrenta una de las peores tragedias de su historia reciente, con más de 1.400 fallecidos tras los devastadores terremotos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó un mensaje contundente para combatir la desinformación: los cuerpos de las víctimas de desastres naturales no generan epidemias.
La aclaración llega en medio de la creciente preocupación por la acumulación de cadáveres en zonas afectadas, donde las labores de rescate continúan y la capacidad de las morgues comienza a verse superada.
La OMS explicó que las personas que fallecen durante terremotos, inundaciones o deslizamientos mueren principalmente por traumatismos, asfixia o quemaduras, y no por enfermedades contagiosas como cólera, peste, malaria o fiebre tifoidea. Por ello, los cadáveres no representan un riesgo de epidemias para la población únicamente por permanecer en las zonas del desastre.
Sin embargo, el organismo internacional advirtió que existen otros riesgos que sí deben ser atendidos con urgencia. La principal preocupación sanitaria surge cuando los fluidos de la descomposición contaminan fuentes de agua potable, lo que puede favorecer la aparición de enfermedades diarreicas si no se garantiza el acceso a agua segura.
A esta situación se suma la escasez de bolsas para cadáveres, cámaras de refrigeración, personal especializado y espacios adecuados para la identificación y conservación de las víctimas, factores que complican las labores de respuesta en una emergencia de gran magnitud.
El organismo también hizo un llamado a las autoridades para que no recurran a entierros apresurados ni a cremaciones masivas, prácticas que dificultan la identificación de los fallecidos y prolongan el sufrimiento de sus familiares. «La gestión de los cuerpos debe realizarse de manera segura y digna, respetando las tradiciones culturales, religiosas y el derecho de las familias a identificar a sus seres queridos», recordó la organización.
La OMS precisó que los cadáveres únicamente pueden representar un riesgo de propagación de enfermedades cuando las personas fallecieron a causa de una enfermedad altamente infecciosa o cuando el desastre ocurre en una región donde ya existe un brote epidémico activo. Fuera de esos escenarios, el riesgo para la población es considerado insignificante.
Con esta aclaración, la comunidad internacional busca que la respuesta humanitaria se base en evidencia científica y que las labores de recuperación avancen con respeto, dignidad y protección para la salud pública.



