El reconocido actor falleció a los 80 años tras sufrir un infarto. Su carrera de más de seis décadas dejó una huella imborrable en el teatro, el cine y la televisión colombiana.
El mundo del entretenimiento colombiano despide a una de sus figuras más importantes. Waldo Urrego, actor con una trayectoria de más de seis décadas en el teatro, el cine y la televisión, falleció a los 80 años luego de presentar complicaciones de salud derivadas de un infarto.
Su muerte representa una pérdida para la cultura colombiana. Con decenas de producciones en su hoja de vida y personajes que quedaron en la memoria de millones de televidentes, Urrego se consolidó como uno de los intérpretes más respetados y admirados del país.
Nacido en Bogotá en 1945, Waldo Urrego inició su carrera artística cuando la televisión colombiana apenas comenzaba a consolidarse. Desde muy joven encontró en la actuación su vocación y, con apenas 17 años, ya participaba en producciones televisivas que marcarían el inicio de una carrera ejemplar.
Su talento y versatilidad le permitieron interpretar héroes, villanos y personajes de enorme profundidad, convirtiéndose en un referente para varias generaciones de actores.
Entre los papeles más recordados de su carrera destaca Cuéllar, el antagonista de la versión original de Amar y vivir, un personaje que lo convirtió en uno de los villanos más emblemáticos de la televisión colombiana.
A lo largo de su carrera también hizo parte de exitosas producciones como: La vorágine, La mujer del presidente, Hasta que la plata nos separe, El cartel, Enfermeras, Café con aroma de mujer 1977.
Además de su trabajo en televisión, participó en numerosas películas colombianas y mantuvo una intensa actividad sobre los escenarios teatrales.
Tras conocerse la noticia, actores, directores, productores y seguidores expresaron mensajes de tristeza y reconocimiento por la partida de uno de los grandes maestros de la actuación en Colombia. Muchos destacaron no solo su enorme talento artístico, sino también su calidad humana, disciplina y compromiso con el arte dramático.
Su legado seguirá vivo en las producciones que marcaron la historia de la televisión colombiana y en las generaciones de artistas que encontraron en él un ejemplo de profesionalismo y pasión por la actuación. Con la muerte de Waldo Urrego se cierra uno de los capítulos más importantes de la televisión nacional, pero su obra permanecerá como parte del patrimonio cultural y audiovisual de Colombia.



