Las organizaciones exigieron al Gobierno, la Policía y la Fiscalía acciones urgentes para proteger a los periodistas y esclarecer las intimidaciones contra medios de comunicación en Bogotá. Advierten que las amenazas no pueden minimizarse y que el miedo está poniendo en riesgo el ejercicio de informar.
La libertad de prensa vuelve a encender las alarmas en Colombia. La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) y la Asociación Colombiana de Medios de Comunicación (AMI) expresaron su preocupación por las amenazas contra medios de comunicación en Bogotá y reclamaron medidas urgentes para garantizar la seguridad de periodistas, directivos y trabajadores de las empresas periodísticas.
La advertencia se produce en medio de las alertas sobre posibles atentados contra medios de comunicación en la capital del país. Frente a esta situación, la FLIP fue enfática al señalar que la ausencia de explosivos no significa que el peligro haya desaparecido, por lo que pidió mantener las acciones de seguimiento, prevención y protección.
“Informar no puede poner sus vidas en peligro”, manifestó la organización, al solicitar al Gobierno nacional y a la Policía implementar medidas inmediatas de seguridad, en coordinación con las empresas periodísticas y sus trabajadores.
La FLIP también pidió a la Fiscalía General de la Nación avanzar en las investigaciones para establecer el origen y el alcance de las intimidaciones, identificar a los responsables y determinar si detrás de estas amenazas existen estructuras criminales interesadas en silenciar el trabajo periodístico.
- Más de 2.000 ataques contra periodistas y diez asesinatos
Por su parte, la AMI advirtió que las amenazas contra los medios no son hechos aislados, sino que se producen en un contexto de deterioro de las condiciones para ejercer el periodismo en Colombia.
La asociación citó cifras del Índice Chapultepec de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), según las cuales, entre agosto de 2022 y julio de 2026 se registraron más de 2.000 ataques contra cientos de periodistas, incluidos diez asesinatos. De estos últimos, cuatro habrían ocurrido durante 2026.
Uno de los datos más preocupantes es la frecuencia de las intimidaciones: según las cifras divulgadas por la AMI, en promedio un periodista recibe amenazas cada dos días en Colombia. La organización alertó que este escenario no solamente compromete la integridad de quienes ejercen el periodismo. También afecta directamente a la ciudadanía, porque la intimidación puede generar autocensura, limitar las investigaciones y reducir la circulación de información de interés público.
- La exigencia: garantías para informar sin miedo
Las organizaciones coincidieron en que las amenazas contra periodistas y medios de comunicación requieren respuestas institucionales oportunas, investigaciones efectivas y garantías reales para el ejercicio de la libertad de prensa. El llamado también pone sobre la mesa una preocupación de fondo: cuando se amenaza a un periodista por informar, no solamente se intenta intimidar a una persona o silenciar a un medio; también se afecta el derecho de la sociedad a conocer lo que ocurre.
En una democracia, la prensa no puede convertirse en blanco de intimidaciones por cumplir su función de investigar, informar y ejercer control sobre los asuntos de interés público. La exigencia de la FLIP y la AMI es clara: proteger a quienes informan, investigar las amenazas y evitar que el miedo termine imponiendo silencio en las salas de redacción de Colombia.



