Cualquiera que haya permanecido por un tiempo en un país extrajero sabe lo importante que es contar, por muchos diversos intereses, con una oficina del Servicio Exterior.
El Servicio Exterior se refiere a las actividades administradas por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia para representar los intereses del Estado, proteger y asistir a los nacionales en el exterior. Por supuesto en el marco de las competencias y funciones delegadas normativamente y en desarrollo de la política exterior del país.
En Frankfurt del Meno, donde resido, tengo la fortuna de contar con un Consulado colombiano, muy bien ubicado geográficamente, en medio de la ciudad y con muy buena accesibilidad por cualquier medio de transporte urbano. Se localiza en un lindo edificio casi al frente del campus de la Universidad de Goethe, lo que resulta muy práctico para los colombianos que vienen a estudiar.
Un Consulado es una oficina del Servicio Exterior, de manera que se encarga de velar por los intereses del país y de los colombianos en en una zona geográfica específica en el exterior. Constituye la representación permanente que mantiene nuestro país en otros Estados con el fin primordial de proteger y auxiliar a los nacionales y fomentar las relaciones comerciales. Que gran responsablidad!
Por eso no se ha improvisado. Desde el inicio de la Independencia se creó una institución encargada de las Relaciones Exteriores de nuestro país, siendo primero una Secretaría de Estado y posteriormente un Ministerio encargado por parte del Gobierno nacional para la administración de los asuntos diplomáticos de la nación, que ha pasado por varias etapas históricas conforme a la evolución normativa que rige su configuración y funciones, de acuerdo a la dinámica de las relaciones internacionales.
Por diferentes motivos personales he visitado algunas veces el Consulado colombiano en Frankfurt y, en contraste con las experiencias no tan buenas que recuerdo haber tenido en oficinas estatales en Colombia, he quedado bastante satisfecho, no sólo con los trámites, si no con la atención recibida.
Los trámites se han realizado con la celeridad que permiten los medios informáticos modernos, en lo que corresponde directamente al Consulado. Usualmente se resuelven en el mismo día de la visita.
Y el personal es realmente amable y amistoso. Me he sentido como si por un rato volviera a estar en Colombia. La conversación, tanto con los demás visitantes como con los funcionarios, fluye amistosamente, llena de casualidades como lugares, situaciones o personas que se conocen en común, y se puede sentir calidez y fraternidad de patria. Fácilmente se dá el «te voy a dar el contacto de un compatriota que vive cerca y te puede ayudar con eso» o «te anoto mi número por si necesitas algo», tan característico de nuestro espíritu descomplicado, colaborador y solidario.
Los comentarios que he escuchado y leído de connacionales acerca del Consulado han sido siempre en el mismo sentido, por lo que concluyo que mis experiencias positivas no son excepciones.
Sin duda el funcionamiento del Consulado colombiano en Frankfurt es el reflejo de la política exterior del actual Gobierno, ágil y eficaz. Se hace necesario seguir en la misma ruta, mantener el mismo camino, así se den los inevitables cambios en las personas a cargo, la línea debe mantenerse.




