Bill Gates, uno de los grandes promotores de acabar con la propiedad privada, se acaba de convertir en el mayor propietario de tierras agrícolas en los Estados Unidos. Según Forbes, no se sabe cuál es su interés. Sin embargo, para alguien como él, obsesivo con acaparar mercados, no resulta descabellado pensar que sus planes tienen, entre otras intenciones, la de controlar las mayores despensas alimenticias del mundo y la de implementar el nuevo modelo de explotación agrícola, basado en la comercialización del carbono.
Otros billonarios que están acaparando tierras son: Jeff Bezos (Amazon), John C. Malon (tele comunicaciones) y Ted Turner (CNN), todos ellos autoproclamados filántropos. Así, se puede empezar a entender la predicción del Foro Económico Mundial, según la cual, en los próximos años, las personas serán dueñas de nada y utilizarán todo prestado, en lo que se proyecta como un modelo feudalista posmoderno. En palabras de Klaus Schwab: “seremos dueños de nada y estaremos felices por eso”.
Sin duda alguna, Bill Gates fue el personaje más polémico del año 2020. Señalado de ser uno de los artífices de la pandemia que actualmente azota al mundo, más allá de la veracidad o no de esa acusación, lo cierto es que la crisis del Covid-19 parece haber sido el momento propicio que estaba esperando, para salir a la luz pública a mostrarse como profeta de juicios y al mismo tiempo acelerar algunos de sus proyectos de expansionismo económico.
Hace unas semanas, la revista Forbes reveló los planes que tiene Gates de construir un sistema para tapar el Sol. El fundamento de este proyecto es la misma excusa que se encuentra de moda en el mundo y que es utilizada por cualquier sector industrial que quiere obtener ventaja en el mercado: el cambio climático. Supuestamente, la idea de tapar la luz solar tiene como objetivo ayudar a enfriar la Tierra y conducirla hacia un equilibrio meteorológico. Tal vez, eso sea cierto. Por lo menos, suena lógico y esperanzador. Cualquiera aceptaría la idea. Sin embargo, se podría ver más allá de las excusas simplistas. Analizar la trayectoria de Gates, sus planes ambiciosos y su tendencia monopolística es una base para poder determinar que se podrá presentar una apropiación arbitraria de la luz solar, llevando a los seres humanos a tener que pagar para recibir los beneficios naturales del Sol.
Lo anterior es algo que puede estar tomando forma. En algunos países, entre ellos, España, la utilización de paneles solares destinados a garantizar el autoabastecimiento de energía limpia se encuentra gravado con impuestos. En términos sencillos, para usar la luz solar y su radiación natural hay que pagarle a un sistema de Gobierno. ¿En qué momento los gobiernos y los billonarios se apropiaron del Sol? ¿Quién les dio licencia cobrar por recibir la luz y la radiación solar? ¿Acaso existe un dueño del Sol que les otorga una concesión a dichos entes para cobrarle a los demás por su aprovechamiento como si se tratara de una concesión vial?
Gates y sus socios parecen haber advertido esa nueva realidad, pero no sólo eso, sino que pretenden ir más allá. Con su estructura para tapar el Sol podrán controlar la luz y la radiación natural, así tendrán la capacidad de otorgar concesiones y decidir quiénes se verán beneficiados con ellas. Además, al convertirse en los propietarios de las despensas más grandes del mundo, podrán hacer uso de su sistema para marchitar los cultivos y las tierras de otros competidores. De igual forma, algunos sectores del mercado, como el turismo, podrán verse impactados negativamente.
A pesar que hasta el momento no se tenga certeza de cuáles son las intenciones de Gates, lo cierto es que lo descrito anteriormente puede dejarlo a él y a sus socios en la posición de controlar: las grandes despensas alimenticias del mundo, el carbono y la luz solar. Dios nos encuentre confesados.




