Lo que vivimos es una proyección de nuestros pensamientos, aunque suene absurdo porque la vida nos coloca en escenarios diversos que van desde la felicidad absoluta hasta la desolación de perderlo todo, la experiencia que construimos en ese escenario es el reflejo de nuestras creencias.
Y si tomamos un ejemplo sencillo como el día soleado, imagina un amanecer con un sol resplandeciente. A partir de ese escenario alguien puede creer que maravilla el sol es vida y felicidad, entonces sale a caminar con la tranquilidad de sentir que esta viviendo una experiencia gratificante.
Ahora pasemos al mismo escenario con una creencia en la que los días soleados son un castigo, mas si vivo en una ciudad con tanta humedad como Cartagena de Indias y debo salir hacer una diligencia o trabajar al aire libre en un taller, pues créanme que la experiencia de esta persona va estar muy distante de ser gratificante e incluso algo bueno como laborar en lo que le gusta puede pasar a ser una humillación o algo indignante.
Es aquí cuando nos confrontamos sobre nuestra realidad. y se que hay muchas personas que pueden estar pasando por circunstancias fuertes, que muchas veces nos preguntamos…¿cómo pueden sobrevivir así y además sonreír, agradecer y tener esperanza?.
Pues cuando creemos que es posible, todo es posible. Definitivamente nuestras creencias que son una actitud mental que consiste en la aceptación de una experiencia, una idea o una teoría, considerándolas verdaderas. Es decir, es aquello que decidimos creer y afirmar sin que tengamos el conocimiento o las evidencias de que sea o pueda ser cierto. Así como cuando se creía que la tierra era plana, en unas décadas vivir en otro planeta que nos parece distante otras generaciones harán posible lo imposible.
Sin embargo, aterricemos a nuestra cotidianidad, mis creencias sobre quien soy y como es mi vida, tienen una valencia positiva o negativa, es decir, ¿lo que pienso de mí y mi vida es positivo?
Soy el ser mas afortunado del planeta y todo lo bueno me pasa a mí. O lo que pienso es negativo y soy muy de malas en esta vida, nunca me pasa nada bueno, entre otros mil quinientos o mas pensamientos negativos en el día.
De acuerdo a la creencia es la emoción, eso que sentimos esta conectado con lo que pensamos o creemos, entonces si el pensamiento es positivo tendremos unas emociones positivas y una experiencia de vida positiva. Mientras que, si pensamos negativamente, nuestras emociones se conectan con el malestar y nuestra experiencia con el sufrimiento y la infelicidad.
Es por ello que debemos cuidar nuestros pensamientos, por que ellos marcan la impronta emocional de la vida. Así que una vida feliz, depende más de los pensamientos positivos que alimentemos a diario, que del factor suerte.
Hagamos que cada uno de nuestros pensamientos nos conduzcan al bienestar y la felicidad, elígelos como tu ropa favorita y póntelos todos los días, cuélgalos en las paredes de tu casa para que recuerdes en lo decidiste creer. Ponlo en los espejos de baño, tu tocador, closet o pared, en tu nevera y todo lugar que te recuerde que tu eres el ser mas afortunado del planeta.
Nutre tu mente, así como nutres tu cuerpo, aliméntate de pensamientos positivos mañana, tarde y noche. Es importante que hagamos el ejercicio de poner a dieta los pensamientos y creencias negativas, esto transformará no solo lo que sentimos, sino que harán de nuestra vida una experiencia maravillosa. Solo recuerda: la vida es bella, si así lo piensas, lo sientes y vives.





