Los papeles de pandora, demuestran la degradación moral de “personas” que se creen por encima de la justicia. Ésta gran colaboración periodística de la historia offshore, ha destapado una trama mayúscula sobre paraísos fiscales. Un minucioso escudriñamiento realizado durante dos años, por más de 600 periodistas de todo el mundo.
Esta filtración de 11,9 millones de documentos confidenciales, arrojaron datos sobre las fortunas secretas de la élite agalluda mundial. Ayudados por eficaces despachos de abogados ídem, montan empresas falsas, fideicomisos, etcétera, poniendo en práctica técnicas para eludir impuestos, manteniendo ocultos los nombres de los beneficiarios reales y poniendo detrás de estas sociedades anómalas, a fantasmas legales.
La ayuda de estos despachos, permiten al cliente no dejar rastro de su identidad en actas o registros de accionistas en documentos oficiales.
El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación y otros medios de comunicación como The Washington Post, The Guardian y El País, han dado a conocer este escándalo de magnitud mundial. En Colombia, la investigación estuvo a cargo del Centro Latinoamericano de Investigación Periodística, El Espectador y Connectas.
En la lista de la revista Forbes, aparecen activos secretos, acuerdos encubiertos y fortunas ocultas de políticos, funcionarios, jefes de estado (14) de América Latina y más de 130 multimillonarios del mundo.
Se suman a los antes nombrados, futbolistas, cantantes, entrenadores, monarcas y un largo etcétera, que no pueden evitar el tufo pestífero, por su forma de aproximación a la ambición ilícita, aunque algunos en apariencia, hayan declarado sus bienes.
La lista es larga y preocupante, por la importancia de cargos en ejercicio. Ej: el Director de Impuestos y Aduanas Nacionales, Lisandro Manuel Junco Riveira. Un embaucador, hasta no demostrar lo contrario.
El “anhelo” de que en dichos documentos no apareciera el nombre de ningún Presidente colombiano, se hizo añicos. Hasta el momento Cesar Gaviria y Andrés Pastrana, personajes con relevancia política, por ocupar la casa de Nariño, son los más nombrados.
Conociendo el percal, los dos mandatarios y varios más, serán tratados por la historia, como grandes hombres que hicieron de Colombia un paraíso, sin ninguna oscuridad que les señale como personajes enredados en este grandísimo entramado internacional.
No se puede afirmar con rotundidad por ahora, que nuestros antiguos mandatarios no declararan sus bienes, pero resulta extraño que hayan creado sociedades offshore fuera de nuestras fronteras, sin el deseo explícito de ocultarlas a las autoridades tributarias competentes. Si esta regla se cumple, es decir, si las han declarado, cada quien puede invertir su dinero donde le apetezca.
Tener una sociedad en un paraíso fiscal no es ilegal, lo ilegal es, cuando el dueño real reside en un sitio determinado y esconde en otro país los activos y beneficios, para que Hacienda del país dónde tiene su residencia fiscal, no reciba los impuestos correspondientes.
Según una organización especializada en evasión fiscal, América Latina pierde más de 40.000 millones de dólares en impuestos cada año por el abuso de estructuras offshore. La opacidad de estos dineros ilícitos, permiten además de la evasión fiscal, el cohecho y la financiación al terrorismo.
Algunos países latinoamericanos abrieron un debate sobre la necesidad de pagar un impuesto corporativo a nivel global, para impedir que se recurra a paraísos fiscales. Desde la barrera, nos queda la esperanza.

