En respuesta a las dificultades económicas que enfrentan miles de estudiantes para movilizarse diariamente, la Universidad de Cartagena puso en marcha un programa institucional de bicicletas gratuitas, una estrategia de bienestar universitario que busca garantizar el acceso a la educación y reducir la deserción académica. Así lo confirmó el rector Willian Malkún Castillejo, quien explicó que la iniciativa nació ante los altos costos del transporte público y las condiciones sociales de buena parte del estudiantado.
“Muchos estudiantes nos decían que a veces no tenían dinero para el transporte y llegaban caminando a la universidad. Por eso implementamos esta política como una alternativa real”, señaló el directivo.
El programa inició con la entrega de 300 bicicletas, las cuales se asignan a los estudiantes durante todo el semestre académico, permitiéndoles transportarse desde sus viviendas hasta los campus universitarios. La acogida fue inmediata. “Cuando hicimos el anuncio, prácticamente no quedaron bicicletas disponibles. Eso nos obliga a seguir fortaleciendo esta política”, afirmó Malkún Castillejo.
La iniciativa no se limita a Cartagena. También se implementa en las sedes de la universidad en Magangué, San Juan, Carmen de Bolívar, Mompox, Lorica y Cereté, donde la demanda continúa creciendo.
Según explicó el rector, el acceso al programa es ágil: los estudiantes solo deben acercarse a las oficinas de Bienestar Universitario, presentar su carné y registrarse en el sistema. Una vez asignada, la bicicleta puede ser utilizada por hasta seis meses, sin necesidad de devolución diaria.
Además, la universidad garantiza el mantenimiento permanente del parque de bicicletas. “Si la bicicleta se daña, se despicha o presenta cualquier avería, el estudiante la entrega y la universidad se encarga de repararla y devolverla en condiciones óptimas”, indicó.
Ante el éxito del pilotaje, la Universidad de Cartagena proyecta incrementar de manera considerable el número de bicicletas en 2026, como parte de su política de bienestar. Incluso, según reveló el rector, ya se estudian opciones de bicicletas eléctricas, una posibilidad que surge de propuestas hechas por los propios estudiantes.
Malkún Castillejo, destacó que estas acciones tienen un impacto directo en la permanencia estudiantil, especialmente entre jóvenes de estratos 1 y 2, quienes enfrentan mayores barreras económicas. “Todas estas políticas de bienestar conducen a un solo objetivo: que el estudiante no abandone su sueño de ser profesional”, puntualizó.
Actualmente, más de 3.000 estudiantes reciben subsidios de alimentación, que consisten en un apoyo económico mensual de 100.000 pesos, tras un proceso de caracterización social. La universidad invierte más de 1.300 millones de pesos al año en este programa.

