Llegan aires desde Cartagena reportando que hay mucho revolú en el Palacio de la Aduana luego del colapso del embarcadero de Playa Blanca y la agresión de alias ‘El Rasqui’ —amigo íntimo del alcalde Dumek Turbay— contra el ex alcalde William Dau Chamatt.
Bien saben los expertos en comunicación que hay que darle manejo a la crisis. Como también sabrán esos mismos gurús, es un error craso meter mano de lo que sea para tratar de salir del hueco. No siempre aplica el refrán «del ahoga’o hasta el sombrero».
Desde el 12Feb2026, Juan Carlos Botero anunciaba la antesala de su columna ‘Gracias, Dumek Turbay’ en El Espectador con un extracto de esta: «Creí, lo confieso, que todo estaba perdido y que no había marcha atrás. Y por eso quiero felicitar al alcalde Dumek Turbay, porque ha hecho lo imposible: rescató la ciudad de Cartagena». Y, por supuesto, el equipo de comunicaciones del culebrero que Cartagena tiene por alcalde, ni corto ni perezoso, salió a aprovechar la oportunidad para hacer una de las cosas que más le gusta: que lo adulen.
Hoy, 13Feb2026, finalmente salió la anunciada nota. Tan empalagosa que se necesita una dosis de insulina y mucha paciencia para terminar de leerla. Un bodrio por donde se le mire. Decía mi abuela que «pa’ los gustos se hicieron los colores»; y si bien la Constitución Política garantiza la libertad de expresarse, no toda opinión es respetable, mucho menos si es desinformada o pagada (en caso de que lo sea).
Arranca relatando una historia de su infancia para expresar su cariño por Cartagena. Acto seguido se desparrama en loas propias del universo y percepción capitalina; en una especie de ‘cachacosplaining’ que se circunscribe a la ciudad amurallada, embriagado de romanticismo entre cocteles y tertulias en el ‘Hay Festival’ y hospedado muy seguramente en la «casa del centro histórico restaurada de manera profesional desde 1978». Claro…esos detalles de fina coquetería no pueden dejarse de lado para imprimirle esa humildad propia de la pobre viejecita.
Pese a que vivo a unas cinco horas en avión de Cartagena, parece que estoy mejor informado que ‘Juancho’ que solo vive a una hora. Perdona tú la lisura, pero supongo que, como cartagenero autoadoptado que eres, no te molestará que te llame así.
‘Juancho’, ven y te cuento un poco de quién es Dumek Turbay Paz, con quién se rodea y algunos antecedentes e irregularidades de su contratación tanto en la Gobernación de Bolívar como en la Alcaldía de Cartagena, para que les cuentes a tus amigos del altiplano; esos que están a 2.600 metros más cerca de las estrellas y también de la ignorancia acerca de lo que pasa en las regiones.
Dumek es oriundo de El Carmen de Bolívar. Primo de Lidio García Turbay, José Félix y David Turbay, con todo lo que eso significa. Dejó obras con escándalos por doquier en el departamento de Bolívar, al punto que su propio primo, el diputado Jose Félix García Turbay, ha denunciado en repetidas ocasiones el descalabro del alcantarillado de su propio pueblo natal. Asimismo, William Dau Chamatt denunció a Dumek en el 2019 por varias conductas punibles, entre las que están enriquecimiento ilícito.
Turbay Paz tiene numerosas denuncias. Se habla de unas 40, todas relacionadas por presunta corrupción. Y uno podría estar tentado a decir que no tiene sentencia o citar la presunción de inocencia de la que habla el artículo 26 de la Constitución para sonar como un demócrata. Sin embargo, en un país donde la corrupción y la impunidad tiene altos índices, el uso de ese argumento se me antoja que más bien es un subterfugio.
Desde el día uno he venido destapando todas las irregularidades de la administración de Turbay. La lista es abultada. Primero fue la tal ‘Cuadrilla del Alcalde’ dizque donada por una fundación, la que luego terminó siendo parte del ‘Clan Sedán’. Luego vino la mentira de su viaje relámpago a Miami para la final de la Copa América y su agenda con la alcaldesa de Doral que nunca existió. Los contratos a numerosos periodistas, columnistas y dueños de portales como una clara estrategia para dominar la narrativa. Contratistas en varias dependencias con diplomas falsos, o certificados laborales cuestionables, o funcionarios que estaban inhabilitados, o que ni siquiera tenían vinculación con la Alcaldía.
Y no hay que olvidar la historia detrás de los financiadores de su campaña a la Alcaldía de Cartagena o los contratos con el primo de la secretaria del Interior, Andrés Porras Villamil (‘Clan Porras’). Las inundaciones continúan (spoiler: las metas de Turbay en ese aspecto son paupérrimas). Los índices de pobreza e inseguridad rampantes. La informalidad duele. El tráfico es caótico.
El Plan Titán24, que iba combatir la criminalidad y a dizque lidiar con las prostitutas que mencionas en tu columna, ha sido un rotundo fracaso. A las prostitutas las ‘espantan’ cada vez que hay un evento importante. Ellas siguen ahí. Turbay le prohibió la entrada al centro histórico (ese donde tú mamá tiene la casa) a mujeres afro y por eso le tocó presentar disculpas, eso sí, solo después de una acción de tutela. Excúsame si te levanto del sueño ataláyico, pero esa es la realidad de los que viven en Cartagena.
Fany Pachón, contratista de la Alcaldía y amiga de Dumek, me calumnió y la arrestaron por eso. Dayro ‘El Yayo’ Bustillo, padre del secretario privado de Turbay, agredió a William Dau en plena vía pública. Otro amigo del burgomaestre le agarró el culo dos veces a William Dau esta semana en la Plaza de la Aduana; ese mismo sitio emblemático que, según tú, está libre de prostitución, pero que fue escenario de semejante espectáculo bochornoso. Y así podría seguir por horas contando muchas más cosas. En serio que no hay derecho a estar tan desconectado de la realidad.
Los mudos y juiciosos lectores de libros del Concejo de Cartagena le aprobaron un crédito por $1.5 billones que sale del bolsillo de los contribuyentes. Desde entonces, y además de los mencionados arriba, he venido develando la presencia de otros clanes de la contratación con innumerables anomalías: ‘Clan Morales’, ‘Clan Barranqueño’, ‘Clan de los Sisbenizados’, ‘Clan Pavy’ y el ‘Clan Díaz’, del cual hablaré en mi próxima columna.
Todas estas denuncias reposan en los paquidérmicos y negligentes entes de control. Hace solo un par de semanas colapsó el embarcadero de Playa Blanca. Esta obra la denuncié desde mayo del 2025 y nadie prestó atención. El tiempo me dio la razón.
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‘Juancho’, tú que parece que conoces mucho del Corralito de Piedra, quiero hacerte tres preguntas: ¿tú en realidad estuviste en Cartagena? ¿Podrías decirnos qué contrato de la administración Turbay no ha sido entregado a empresas amigas de él o que no hayan estado involucradas en escándalos? ¿Podrías explicarnos cómo Dumek, un tipo que no heredó grandes fortunas, y que toda su vida ha sido funcionario, sostiene ese estilo de vida que él y su esposa alardean en redes sociales?



